¿Qué es estar iluminado?

Cuanto más lejos situemos el objeto que nos ocupa, sea este la iluminación o cualquier otro, más

podremos hablar de él, filosofar entorno, venerar, engrandecer, hacer como que conocemos y

sabemos algo. Esto es, precisamente, lo que mejor hace el ego: pretende y crea separación,

engrandece y empequeñece; dualiza.

Sobre todas las cosas, al ego le interesa crear separación en el Ser, algo que es verdaderamente

imposible y sólo una ilusión en la que creemos para mantener una idea de identidad bajo las garras

del miedo. El miedo del ego a desaparecer, a ser desenmascarado. Y es que sólo es eso, una máscara,

una forma prestada.

En realidad, la iluminación no puede ser un objeto o un concepto, no puede estar lejos ni cerca, ya

que es el estado natural del Ser, nuestro estado natural, donde sujeto y objeto se funden. Es la

realidad que sustenta y da origen a todo. Es el SENTIR la conexión y la Unidad del Universo,

manifestado y no-manifestado.