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by Lila

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5 consejos para volverse niño (parte III y última)

06/10/2015

 

Para acabar nuestra serie de entradas dedicadas al libro de Tonucci, recuperamos la frase del inicio: ¿Te acuerdas de tu niñez?

 

El libro que hemos desplegado a lo largo de estas últimas semanas hace necesario, para su comprensión, adentrarnos en la piel de los niños. Sin embargo, el autor no propone un simple acto de empatía o, incluso, de memoria. Lo que el autor quiere hacer emerger es que nosotros mismos, los adultos, recuperemos una dimensión pérdida, nuestra capacidad de volver a ser niños.

 

Hacer el ejercicio de colocarse cual niño sin perder la madurez del adulto es lo que de fondo el autor propone. VOLVERSE NIÑO.

 

¿Qué quiere decir VOLVERSE NIÑO? Sin duda, no se trata de volver a ser niño. Primeramente, porque es imposible. Segundo, más importante, porque en esta tendencia, a veces hecha realidad, lo que aparece es un infantilismo fraudulento, un escapismo y una desconexión.

 

La propuesta nos recuerda, sin duda, la metamorfosis tan defendida por Nietzsche, aquella consistente en pasar de camellos a leones y de leones a niños. Camellos que cargan diferentes mochilas (trabajo, incapacidad de poner límites o decir no, auto-exigencia, etc.), leones que desbrozan una vida no querida, niños o niñas que la viven (en presente).

 

¿Qué quiere decir VOLVERSE NIÑO?

 

Es esta la pregunta que Tonucci pone en juego para reivindicar una ciudad para los niños y que nosotros radicalizamos con la propuesta de volvernos niños.

 

Para prepararnos para la respuesta, sugerimos recuperar la memoria. No simplemente para evocar o recordar como un ejercicio meramente mental, sino para recuperar las sensaciones que acompañan a todo rememorar: la brisa de la playa, desgañitarse chillando, las peladuras en las rodillas, los amigos, la eternidad del tiempo, las aventuras de los héroes…  recordar, sí, revivir, sí, pero no sólo.

 

Evocar estas sensaciones no pretende recuperar una mirada para convertirla en melancólica. Evocar consiste en retrobar la inspiración necesaria para recuperar aquello que nos hacía vibrar: el juego y el placer como dos formas para restaurar y vivir, volver a vivir, nuestro Mundo.

 

Juego y placer no para una evasión de todas nuestras obligaciones, sino como forma de rasgar aquella sensación, tan generalizada, de la pesadez de los años, que, mal conceptualizada, no es el precio por hacerse mayor, sino una resignación encubierta o exhibida a los 4 vientos y una pérdida de ambas dimensiones, placer y juego. Juego y placer, también, como una forma para hacer estallar nuestras obligaciones.

 

¿Qué quiere decir VOLVERSE NIÑO?

 

Si paras a pensar y te dedicas un tiempo en reposo y de calidad: ¿Quién mejor que tú para responderlo? ¿Qué implicaría para ti recuperar la pasión, el juego y el placer?

 

Proponemos 5 consejos para que cada cual, a su manera, pueda acercarse:

 

  • Recuperar la pasión (el dejarse afectar y saberse afectado) y el fuelle perdido.

  • Centrarse en el presente.

  • Escuchar y dejar expresar lo corporal.

  • Jugar, jugar y jugar (a caminar, a leer, a saltar, a nadar, a chapurrear y hasta el infinito).

  • Relacionarse con el corazón y no tanto con la cabeza.

 

Y continuaremos… en otra plaza, en el mismo sendero, palpitando.

 

 

La ciudad de los niños

Francesco Tonucci

 

 

 

 

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