Artículos de divulgación

La fragilidad del mundo, con Joan-Carles Mèlich

El pasado miércoles 15 de diciembre estuvimos en Rne4 entrevistando a Joan-Carles Mèlich. Él es profesor es profesor de filosofía en la UAB. Desde hace tiempo se dedica a investigar la finitud, el deseo, la alteridad...

A razón de su libro "La fragilidad del mundo" le hemos querido preguntar:

- El latido del mundo es su fragilidad, ¿qué quieres decir con eso?

- No existe un paraíso y tampoco el sentido metafísico puede ofrecernos una seguridad, ¿cómo es eso?

- Necesitamos del lenguaje para relacionarnos con el mundo, ¿cómo es esa relación?

- ¿Cómo se concreta la sabiduría de la incertidumbre?

Puedes escuchar la entrevista en la web de Rne4 o en el siguiente reproductor.

Transcripción de la entrevista al español

Samanta Villar: Para mí filosofar es parar, atendernos a nosotros y a nuestro entorno, y hacernos las preguntas que necesitamos hacernos, a ver si encontramos alguna respuesta. ¿Verdad Nacho Bañeras, filosófo de cabercera del Avui sortim?

SV: Hoy tenemos un invitado de lujo, Joan-Carles Mèlich. ¿Cómo estás?

Joan-Carles Mèlich: Muy bien, muchas gracias por invitarme.

SV: Estamos muy contentos de volverte a tener aquí en radio 4.

SV: Eres profesor de filosofía de la educación en la Universitat Autónoma. Ya hace tiempo que te dedicas a pensar en la finitud, el deseo, la muerte, la alteridad...

JCM: Sí, intento pensar la condición humana, y para mí, una de las palabras fundamentales que describe la condición humana es la finitud, pero no entendida sólo como muerte, sino como contingencia, como historicidad, como caducidad, como paso del tiempo, como relacionalidad, como situacionalidad, ... Finitud es una palabra que es lo que nos diferencia tanto de los dioses, en plural, como del resto de seres. Es esta conciencia de que el tiempo pasa.

SV: Claro, porque nosotros tenemos esta conciencia de la finitud.

JCM: La experiencia. Me gusta más la palabra experiencia. La palabra conciencia remite a un interior. Yo soy un filósofo de lo exterior, de la exterioridad. Creo que vivimos en un tiempo de un privilegio de la meditación interior. Todo el mundo hace meditación. "encerrarte en tí mismo", "baja a tus propios infiernos", "sé auténtico". No, no, no, yo digo lo contrario: "sal de tí mismo".

JCM: Mira, la primera pregunta que me hacen los estudiantes cuando les digo que lean un texto, que miren un cuadro, que miren una pelicula, que escuchen una pieza musical, la primera pregunta es ¿puedo dar mi opinión? Esto es muy significativo del tiempo en el que vivimos. El yo. El icono de nuestro tiempo es el selfie. Tu te vas de viaje y te vas a las pirámides de Egipto y no haces la foto de las pirámides de Egipto, sinó de tí delante de la pirámide de Egipto. Es esta dimensión de que aquí lo importante soy yo. Hay una despreocupación por el mundo, por la alteridad, por la exterioridad. ¿Y esto porqué? Porque nos da miedo, porque no lo podemos controlar. Por esto triunfa la autoayuda, que me parece muy bien, hay gente que se dedica. Pero yo estoy ahora haciendo un diagnóstico, y si me preguntas haré una crítica, pero primero un diagnóstico.

Nacho Bañeras: ¿Qué manera de empezar eh? Joan-Carles empieza su libro "La fragilidad del mundo" con la siguiente cita de Kafka que resume lo que está diciendo: "En la lucha entre ti y el mundo, defiende el mundo". Justo de la fragilidad del mundo es de lo que nos hemos olvidado, ¿no?

JCM: Sí. Hay una serie de palabras que en nuestro tiempo, en los últimos años aparecen mucho. Vulnerabilidad es una de ellas.

Persona 1: Ahora hablabamos de la vulnerabilidad de las personas sin hogar en relación a su acceso o no al pasaporte COVID.

JCM: Es interesante esto que dices porqué yo a esto no le llamaría vulnerabilidad, sino precariedad. Para mí son 3 conceptos diferentes que muchos filósofos han cogido como sinónimos. Fragilidad, vulnerabilidad y precariedad. En mis libros intento hacer distinciones entre estos conceptos.

Vulnerabilidad es la condición humana, quiere decir que estamos expuestos a las heridas de los otros. Esto es ontológico, es decir, siempre ha sido así y siempre lo será. Vulnerable viene de 'vulnus', que quiere decir herida en latín. Ser vulnerable quiere decir que uno está expuesto a que el otro te afecte, te transforme, te deje traumas. Somos seres que podemos quedar traumatizados por muchas cosas. En positivo y en negativo. Uno puede quedar traumatizado enamorándose, por ejemplo.

Luego está la precariedad. La precariedad es social, es política. Si a mi me tocan 10 millones de euros dejo de ser precario, pero no vulnerable.

Por último, la fragilidad. Para mí la fragilidad es la relación que establecemos con el mundo, con los otros. En el libro intento describir en qué consiste esta fragilidad y cómo creo que se podría preservar.

NB: ¿Descartas el sentido metafísico verdad?

JCM: Sí, exacto. En primer lugar, ¿qué es la metafísica? Es la manera que ha tenido el mundo occidental de pensar el ser humano y su relación con el mundo. Desde Platón esta manera consiste en creer que existe alguna cosa (valores, principios, normas) que está fuera del espacio y del tiempo, es decir, que no cambia, es eterna, universal e immutable. Es decir, el BIEN, el bien absoluto.

P1: Que es como un tipo de religión, ¿no?

JCM: Sí, claro. Sería la dimensión laica del monoteísmo religioso.

SV: Pero el bien es variable, ¿no? No es siempre el mismo.

JCM: Para la metafísica no. Para Platón te aseguro que no. Pero hace falta salir de la caverna, hace falta separarse de la historia.

SV: Pero la moral cambia no? Las leyes cambian.

JCM: La ley de Dios no cambia. Los diez mandamientos son los diez mandamientos. Por eso tiene una gran relación con la religión.

JCM: Yo estoy de acuerdo en que todo cambia. Por eso yo me situo en un posicionamiento no metafísico, en una filosofía de la finitud, de la historia, de la contingencia, en el que todo cambia. Para Heráclito, todo fluye, todo cambia. Panta rei. Siempre estamos en situaciones. Entonces los metafísicos te dicen: "esto es relativismo, estás perdido". Para mí el problema no está en el relativismo, sino en el absolutismo metafísico. Si yo te digo que he visto a Dios, que he contemplado el rostro de lo absoluto, entonces ya estoy legítimado para construir cualquier sistema político totalitario. Todos los campos de concentración se han construido en nombre del bien. Y esto no lo digo yo, lo dice Vassili Grossman en su libro "Vida y destino".

SV: Nos lo encontramos cada día, con ejemplos más recientes. Yo ahora pienso en la ley Trans, y toda la controversia que genera en los feminismos. En nombre del bien, pero miras y dices "esto es transfobia". Y estan convencidas que hacen el bien, porque estan protegiendo la mujer, y los derechos conquistados...

JCM: De lo que se trataría es que los feminismos, en plural, porque debemos diferenciar de qué tipo de feminismo hablamos, porqué no es lo mismo el feminismo de la igualdad que el feminismo queer, por ejemplo. Porque el feminismo queer lo que te dirá es que no se defiende la igualdad entre hombres y mujeres, sinó la disolución del género, que es otra historia. Porque siempre que defendemos la igualdad, continúa el principio metafísico, porque la pregunta es ¿desde donde se ha construido la diferencia hombre-mujer?

NB: Yo haré un poco de abogado del diablo, porqué a mi el sentido metafísico me daba orden, estabilidad, y el hecho de no tenerlo me hace estar más cercano a la duda, a la incertidumbre, a la inquietud, la extrañeza... ¿Qué hago de esto?

16 diciembre 2021
Este artículo forma parte de la colección Colaboramos en RNE 4.

¿Te sientes desmotivado/a?

Te podemos ayudar a través del acompañamiento filosófico