En el canto X de la Odisea, los compañeros de Ulises llegan a la isla de Eea y aceptan el banquete que les ofrece la hechicera Circe. Tras beber su pócima, se convierten en cerdos. Pero Homero añade un detalle inquietante: aunque tenían cuerpo, voz y cerdas de cerdo, conservaban intacta su mente.
Jordi Pigem recupera esta escena en Conciencia o colapso para describir lo que llama las «seducciones de Circe 2.0»: las promesas de la digitalización, la robotización, el metaverso y el transhumanismo. La nueva Circe no altera nuestro aspecto. Hace algo más grave: degrada nuestra atención y, con ella, nuestra conciencia.
La atención, en su peor momento
Pigem se apoya en testimonios que vienen del propio corazón de la industria. El periodista Johann Hari, tras una desintoxicación digital y años de investigación, documentó en El valor de la atención hasta qué punto nuestra capacidad de concentrarnos se ha deteriorado, un proceso que el confinamiento de 2020 aceleró. James Williams, antiguo estratega de Google, dejó su trabajo para estudiar filosofía convencido de que algo profundo y quizá irreversible estaba afectando a la atención humana.
Tristan Harris y Aza Raskin, fundadores del Center for Humane Technology, lo resumieron en una conferencia de 2023 sobre «el dilema de la IA». Nuestro primer gran encontronazo con los algoritmos fueron las redes sociales, y lo perdimos: adicción, polarización, desinformación, deterioro de la vida democrática. El segundo, el de los grandes modelos de lenguaje, amenaza con algo más: el colapso de la confianza en lo que es real.
¿Inteligencia o imitación?
Para Pigem, la expresión «inteligencia artificial» es en sí misma una parte del hechizo. La inteligencia implica comprender, y lo que hacen estos sistemas es calcular e imitar a una velocidad vertiginosa, sin experiencia ni conciencia. Propone llamarla, con ironía, imitación algorítmica o, atendiendo a sus efectos, invasión algorítmica.
Pero el fondo del problema, insiste, no es técnico sino ideológico. Los grandes encantamientos de Circe 2.0 responden a una visión del mundo que aspira a sustituir todo lo humano, vivo y espontáneo por lo programable, mecánico y controlable, y que se presenta a sí misma como progreso.
Nuestro moly
En la Odisea, Ulises resiste el hechizo gracias a una planta que le da Hermes, el moly. Para Pigem, lo que permite resistir los encantamientos de Circe 2.0 es la fuerza interior de la conciencia. Podríamos decir que ese es nuestro moly: la capacidad de darnos cuenta de dónde está nuestra atención y de recuperarla.
Desde Cura sui te proponemos empezar por algo tan modesto como un diario de atención: anotar durante una semana los momentos en que sentimos que un dispositivo o un algoritmo ha capturado nuestra mirada, y también aquellos en que logramos estar plenamente presentes. Y, de vez en cuando, desconectar del todo —una hora, una tarde, un día— para observar qué aparece cuando nadie compite por nuestra atención. Quizá descubramos que la mente de antes sigue ahí, esperando.