Atención plena

sati (pali)

Atención plena: Capacidad de prestar atención de forma intencionada al momento presente, sin juzgar; de origen budista, hoy muy usada en psicología.

El término pali sati, que solemos traducir como atención plena, significaba originalmente algo cercano a recordar o tener presente. En el budismo designa la capacidad de mantener la conciencia en lo que está ocurriendo, sin distraerse ni perderse en pensamientos. Forma parte del noble óctuple sendero y tiene un texto clásico, el discurso sobre los fundamentos de la atención, que propone observar cuatro ámbitos: el cuerpo, las sensaciones, los estados de la mente y los fenómenos mentales. La práctica consiste en notar lo que aparece, reconocerlo y dejarlo pasar.

A finales de los años setenta, el biólogo Jon Kabat-Zinn adaptó estas prácticas a un contexto laico y clínico con un programa de reducción del estrés basado en mindfulness. Poco después se desarrolló una terapia cognitiva basada en la atención plena para prevenir recaídas en la depresión. Desde entonces, la investigación científica ha estudiado sus efectos y el término se ha popularizado enormemente. Suele definirse como prestar atención de manera intencionada al momento presente y sin juzgar. Tiene parientes en otras tradiciones, como la prosoché estoica o el aquí y ahora de la terapia Gestalt.

La atención plena nos parece una práctica valiosa, pero la miramos también con espíritu crítico. Su éxito ha tenido un precio: en muchos casos se ha convertido en una técnica de productividad o de adaptación, desligada de la ética y de la visión del mundo en que nació. Algunos autores hablan de un mindfulness mercantilizado, que ayuda a los trabajadores a soportar mejor condiciones que deberían cambiarse. Para nosotros, la atención es valiosa cuando abre a una comprensión más profunda de uno mismo y del mundo, no cuando sirve para rendir más sin preguntar.

Practicarla está al alcance de cualquiera. Puede empezar con unos minutos al día observando la respiración, volviendo a ella cada vez que la mente se distrae, sin reproches. También puede cultivarse en actividades cotidianas, como comer, caminar o fregar, prestando atención plena a lo que se hace. Con el tiempo, esta práctica ayuda a interrumpir la rumiación y a responder en lugar de reaccionar. Si se atraviesa un malestar intenso, conviene hacerlo acompañado, porque la atención también puede sacar a la luz contenidos difíciles.

Véase también

Meditación

Conjunto de prácticas para entrenar la atención y la conciencia, presentes en tradiciones orientales y occidentales.

Prosoché

Actitud estoica de atención constante a uno mismo, a los propios juicios y al momento presente.

Aquí y ahora

Principio de la terapia Gestalt y de muchas tradiciones contemplativas: atender a la experiencia presente en lugar de al pasado o al futuro.

Rumiación

Tendencia a dar vueltas de forma repetitiva a pensamientos negativos sin llegar a resolverlos.

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