Aquí y ahora: Principio de la terapia Gestalt y de muchas tradiciones contemplativas: atender a la experiencia presente en lugar de al pasado o al futuro.

La expresión se asocia sobre todo con la terapia Gestalt, desarrollada a mediados del siglo XX por Fritz y Laura Perls junto a otros colaboradores. Frente a las terapias que se centraban en reconstruir el pasado, la Gestalt proponía atender a lo que sucede en el momento presente de la sesión: lo que la persona siente, cómo respira, qué hace con su cuerpo, cómo se relaciona con el terapeuta. La idea no era negar la historia personal, sino reconocer que el pasado actúa en el presente y que es ahí donde puede ser percibido y transformado.

En la Gestalt, este principio va unido al awareness, el darse cuenta: la capacidad de percibir con claridad lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo. Muchas tradiciones habían llegado a una intuición parecida. Los estoicos recordaban que solo el presente nos pertenece, y la prosoché era una atención continua al instante. El budismo hace de la atención plena una de sus prácticas centrales. Y en la mística cristiana se habla del sacramento del momento presente, la idea de que lo sagrado se encuentra en lo que está sucediendo ahora.

En un tiempo que vive disperso entre notificaciones, planes y recuerdos, volver al presente tiene algo de terapéutico y de subversivo. Buena parte de la ansiedad se alimenta del futuro y buena parte de la rumiación del pasado. Pero conviene evitar una lectura simplista que convierta el aquí y ahora en un eslogan para desentenderse de la historia o del porvenir. Estar presente no es vivir sin memoria ni sin proyectos, sino habitar el único momento desde el que podemos recordar, elegir y actuar.

Practicarlo es sencillo de explicar y difícil de sostener. Puede empezar con preguntas breves a lo largo del día: ¿qué siento ahora? ¿Dónde está mi atención? ¿Qué percibo con mis sentidos? Detenerse unos segundos en la respiración, en el contacto de los pies con el suelo o en la voz de quien nos habla devuelve al presente. Con el tiempo, esa atención se vuelve más natural y cambia la calidad de las experiencias ordinarias: una comida, una conversación o un paseo se viven de otro modo cuando uno está realmente allí.

Véase también

Atención plena

Capacidad de prestar atención de forma intencionada al momento presente, sin juzgar; de origen budista, hoy muy usada en psicología.

Prosoché

Actitud estoica de atención constante a uno mismo, a los propios juicios y al momento presente.

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