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Únete aquíParresía: Hablar franco: decir la verdad con valentía asumiendo el riesgo que implica; ideal de los cínicos.
En la Atenas democrática, la parrhesía era el derecho del ciudadano a hablar libremente en la asamblea. Con el tiempo, la palabra pasó a designar algo más exigente: decirlo todo, con franqueza, incluso cuando la verdad incomoda a quien tiene poder y supone un riesgo para quien la pronuncia. Los cínicos hicieron de ella una forma de vida. Diógenes de Sinope, según las anécdotas que se transmitieron, se burlaba de las convenciones, desafiaba a los poderosos y mostraba con su propio cuerpo la distancia entre lo que la sociedad valoraba y lo que de verdad importaba.
Michel Foucault dedicó a la parresía sus últimos cursos, publicados como El coraje de la verdad. Allí la distingue de la retórica, que busca persuadir, y de la adulación, que dice lo que el otro quiere oír. El parresiasta habla en primera persona, cree en lo que dice, asume un peligro al decirlo y lo hace por deber hacia la verdad o hacia el otro. Por eso la parresía es inseparable del coraje, y también de la autenticidad: no se puede decir la verdad a otros sin haber aceptado antes decírsela a uno mismo.
La parresía une las dimensiones crítica y ética de la filosofía. Decir la verdad frente al poder, frente a la presión del grupo o frente a nuestras propias complacencias es una forma de cuidado, aunque a veces duela. En el acompañamiento, la franqueza bien entendida es una muestra de respeto: tratar al otro como alguien capaz de escuchar. En la vida pública, en una época de propaganda, algoritmos y miedo al qué dirán, la parresía nos recuerda que la libertad de palabra no sirve de nada si nadie se atreve a usarla.
Practicarla no significa decir cualquier cosa ni convertir la sinceridad en excusa para herir. La parresía de los antiguos iba acompañada de una vida coherente con lo dicho, de la autarquía de quien no depende de favores y de una intención de bien. Puede empezar por algo pequeño: no callar lo que pensamos por comodidad, decir a un amigo lo que necesita oír con delicadeza, admitir en voz alta un error. Cada acto de franqueza hace un poco más respirable el espacio compartido.
Virtud de afrontar el miedo, el dolor y la adversidad sin renunciar a lo que es correcto.
Vivir según elecciones asumidas como propias, en lugar de dejarse llevar por lo que «se» hace o se espera.
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Ver todos los cursosLa charla será por Zoom el próximo 3 de octubre del 2026 a las 19:00h (hora peninsular española).