Descubre "Semana Serena", nuestro programa gratuito de iniciación a la actitud serena
Únete aquíSilencio interior: Aquietamiento de la actividad mental que muchas tradiciones consideran condición del autoconocimiento y de la experiencia espiritual.
Casi todas las tradiciones espirituales han valorado el silencio, no solo como ausencia de ruido exterior, sino como aquietamiento de la actividad incesante de la mente. Los monjes del desierto de los primeros siglos cristianos hablaban de hesychía, una quietud interior que consideraban condición para la oración profunda. El maestro Eckhart, místico alemán medieval, describió un fondo del alma donde reina un silencio en el que puede nacer lo divino. En el budismo y en el hinduismo, el silencio de la mente es a la vez camino y meta de la meditación.
El silencio interior no es lo mismo que la mente en blanco ni que la represión de los pensamientos. Se parece más a un espacio de fondo que permanece tranquilo aunque en la superficie haya actividad, como el fondo del mar bajo las olas. Algunas tradiciones lo cultivan comunitariamente, como las reuniones silenciosas de los cuáqueros. Blaise Pascal observó que buena parte de la desdicha humana procede de no saber quedarse tranquilo en una habitación, y buscamos constantemente distracciones para huir de nosotros mismos. El silencio, en cambio, nos devuelve a nuestra propia compañía, lo que puede ser inquietante al principio.
Vivimos en una de las épocas más ruidosas de la historia, no solo por el ruido físico, sino por la saturación de estímulos, notificaciones, opiniones y contenidos. Recuperar el silencio interior es, para nosotros, una necesidad de salud y también un acto de libertad frente a una economía que compite por captar nuestra atención. Además, el silencio tiene una dimensión relacional: solo quien sabe callar puede escuchar de verdad. Por eso está tan ligado a la contemplación y a la calidad del acompañamiento.
Cultivar el silencio interior puede empezar reduciendo el ruido exterior: momentos sin pantallas, paseos sin auriculares, comidas sin conversación de fondo. Después, sentarse unos minutos en quietud, dejando pasar los pensamientos sin seguirlos. Al principio la mente suele protestar con más ruido, y es normal. Con la práctica, aparece una calma que no depende de las circunstancias. Para quienes viven la soledad como algo doloroso, conviene empezar poco a poco y, si es posible, en compañía.
Atención silenciosa en la que se deja de razonar para simplemente estar presente ante lo que es.
Conjunto de prácticas para entrenar la atención y la conciencia, presentes en tradiciones orientales y occidentales.
En Cura sui no solo explicamos la filosofía: la practicamos juntos. Descubre los cursos en los que trabajamos estas ideas.
Ver todos los cursosLa charla será por Zoom el próximo 3 de octubre del 2026 a las 19:00h (hora peninsular española).