Dicotomía del control

Dicotomía del control: Distinción estoica entre lo que depende de nosotros (juicios, intenciones, acciones) y lo que no.

El Enquiridión, el manual que recoge las enseñanzas de Epicteto, empieza con una distinción que se ha convertido en emblema del estoicismo: hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no. De nosotros dependen nuestros juicios, nuestros impulsos, nuestros deseos y rechazos; no dependen el cuerpo, la reputación, las posesiones ni lo que hacen los demás. Epicteto, que había sido esclavo, sabía bien lo poco que controlamos de las circunstancias externas, y por eso situó la libertad en el único lugar donde nadie puede arrebatárnosla: en el uso que hacemos de nuestra mente.

La idea suele malinterpretarse como una invitación a la resignación o a la indiferencia, pero no es eso. Los estoicos actuaban en el mundo, se implicaban en la política y en la vida familiar, aunque lo hacían con una «cláusula de reserva»: haré lo posible, si nada lo impide. El resultado no está en nuestras manos; la calidad de nuestra acción, sí. Siglos después, la psicología cognitiva retomó esta intuición al mostrar que buena parte de nuestro sufrimiento procede de la interpretación que hacemos de los hechos, base de la reestructuración cognitiva.

Como herramienta terapéutica tiene un valor enorme, siempre que no se use para culpabilizar a las personas de su malestar. Distinguir lo que depende de nosotros alivia la ansiedad que nace de querer controlarlo todo y libera energía para lo que sí podemos cambiar. Pero la lectura crítica nos obliga a añadir algo: muchas cosas que no dependen de mí sí dependen de nosotros, de lo que podemos hacer juntos. La dicotomía del control no debería servir para aceptar en silencio lo injusto, sino para actuar con más lucidez y menos angustia.

En la práctica, es un ejercicio que puede hacerse en cualquier momento de agobio: ¿qué parte de esto está en mis manos y qué parte no? Soltar lo segundo no significa que deje de importar, sino dejar de gastar en ello una preocupación estéril. Concentrarse en lo primero devuelve una sensación de agencia que a menudo habíamos perdido. Con el tiempo, esta pregunta se vuelve un hábito que se parece mucho al desapego de otras tradiciones y que nos acerca a la serenidad sin renunciar al compromiso.

Véase también

Ansiedad

Respuesta de alerta ante una amenaza anticipada, con inquietud, tensión y preocupación; es un problema cuando se vuelve intensa o persistente.

Reestructuración cognitiva

Técnica terapéutica para identificar y cuestionar pensamientos disfuncionales, heredera de la idea estoica de que nos perturban nuestros juicios.

Desapego

Actitud de no aferrarse a las cosas, las personas ni los resultados, presente en el budismo, el estoicismo y la mística.

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